• FiLóLoGa BiBLióFiLa •: EL KID DE LA CUESTIÓN: LA RESEÑA LITERARIA
Por diversos motivos, el blog ha quedado inactivo. Acumulo lecturas y reseñas muy atrasadas, no obstante espero retomar la actividad bloggera con ganas e ilusión, y quizá, nuevas ideas. ¡Nos vemos! xD

EL KID DE LA CUESTIÓN: LA RESEÑA LITERARIA

QUÉ RESEÑO


De casi todo, pero solo reseño narrativa: nunca poesía ni teatro.

CÓMO RESEÑO

Creo que las reseñas deben dirigirse a los lectores y no a los autores: es la única manera de ser sincera con quienes las leen y, quizá, de ayudar a quienes las escriben. En Filóloga Bibliófila, esta será la política de reseñas:
  • Sinopsis - Resumen del libro. 
  • Ficha bibliográfica - Con: título original y traducido, autor/a, género, editorial, n.º de páginas y año de edición. 
  • Mi valoración personal - Crítica, sincera, original y objetiva. 
  • El muro de las citas (en las reseñas nuevas) - Con la primera y la última cita del libro.
  • Info adicional (Datos de interés en las reseñas antiguas) - Datos extra como web del autor, enlace del booktrailer... etc. 
  • En resumidas cuentas - Puntuación numérica de 0-10 y rating de ratoncitos.

Los ratoncitos opinan
¿Qué nota pongo?

Bien, pero ¿cómo lo haré? Pues con sinceridad: siendo objetiva, subjetiva, irónica y crítica, aunque admito que a veces puedo ser excesiva. Si un libro no me gusta, lo diré, siempre con todo el respeto que su autor merece. Comprendo que no resulte agradable que vayan sacando fallos de un trabajo en el que se ha puesto tanto esfuerzo, pero corresponde al autor aceptar o ignorar las críticas negativas y, por supuesto, no reprender al bloguero que, al fin y al cabo, ha dedicado su tiempo a leer y valorar su libro.

Si un libro me ha gustado muchísimo, se notará desde la primera letra de la reseña. Por fortuna, no todas las lecturas gustan a todo el mundo, así que la variedad está asegurada.

Aclaro, eso sí, que toda crítica es necesariamente personal. Quien la lea puede estar de acuerdo conmigo o no.

Y UN PUNTO MÁS

No soy crítica literaria ni considero que tenga la capacidad para serlo, aunque más de una vez me hayan dicho que, dados mis estudios de Filología, escribo muy bien. Lo que sí tengo es la afición y el placer de contarle al mundo —y a quien esté interesado— lo que me gusta leer.

Con un mismo libro puedo estar perfectamente un mes. Eso se debe a que lo digiero muy bien: saboreo hasta la última gota de la tinta impresa. Es entonces cuando saco mi ego bibliófago.

Califico cada reseña con números enteros, en una escala del 1 al 10, mediante unas puntuaciones similares a las notas académicas. Además, utilizo un rating bibliófilo (antes llamado Bibliofiliómetro), una divertida categoría de ratoncitos de biblioteca que se encargan de determinar si merece la pena que leas el libro o no.

Leo en español y en inglés, pero siempre reseño en la lengua de Cervantes.

POR QUÉ RESEÑO

Adoro escribir y leer, así que ¿por qué no escribir sobre lo que leo? Cuando empecé a reseñar, me fui aficionando cada vez más y ya no paré.

La primera reseña fue La historia interminable, de Michael Ende, uno de mis libros fetiche. Su lectura coincidió con mi inmersión en el mundo Blogger y con el descubrimiento de los blogs. Vi que otros lectores contaban lo que les gustaba leer y me dije: ¿por qué no hacerlo yo también?

Me encantan los libros, por dentro y por fuera: sus historias, sus páginas que huelen tan bien, sus solapas, sus marcapáginas, sus portadas y contraportadas. A menudo acabo prendada de algunos personajes, y no necesariamente masculinos.

Leer un libro te sumerge en un mundo mágico, diferente y único; potencia la imaginación y la creatividad y hace que te zambullas de lleno en historias que, a veces, parecen tan reales como la vida misma.