Antes de entrar en materia, imagino que toca explicar cómo y por qué surgió Filóloga Bibliófila. Resumidamente, diré que este espacio nació en 2009, apenas unos meses después de haber terminado un máster que, a decir verdad, todavía no sé muy bien por qué hice. Hacía también un año que me había licenciado y, en aquel momento, me sentía perdida, sin rumbo. Decidí entonces leer, refugiarme entre páginas y encontrar después alguna manera de expresarme a través de ellas.
Con un perfil académico de corte humanístico y siendo lectora desde niña, escribir era —y sigue siendo— algo habitual y placentero para mí. Así que decidí unir ambas cosas: lectura y escritura. Y fue entonces cuando la reseña llegó a mi vida.
Filóloga Bibliófila o FB es un blog literario nacido aproximadamente el 10 de Noviembre de 2009, y constituye un lugar donde reseño (con sinceridad y buena tecla) a la vez que comparto mi gusto por la literatura en general y la lectura en particular, siempre en un ambiente de buen rollismo.
QUÉ PRETENDO CON EL BLOG
CÓMO SURGIÓ
La idea de crear un blog nunca me la había planteado hasta que terminé mis estudios universitarios y empecé a disponer de más tiempo para dedicarlo a aquello que durante la carrera no podía hacer: leer por placer. Bien es cierto que me mandaban leer mucho —hice Filología—, pero eran siempre lecturas impuestas, y yo entiendo la lectura como algo placentero. Por fin podía elegir qué leer.
Al mismo tiempo, le fui cogiendo el gusto a escribir sobre lo que leía, aunque lo hacía en la más absoluta privacidad: abría un documento de Word y allí plasmaba mi opinión. Hasta que me di cuenta de que, en realidad, estaba haciendo algo parecido a una reseña. Entonces me pregunté: ¿por qué no compartirlo con los demás? Hasta ese momento, el disco duro de mi ordenador había sido mi único testigo.
Así que metí las naricillas en Internet y fui a parar al mundo de los blogs. Tardé cero coma segundos en tener el mío propio.
QUÉ HAY EN EL NOMBRE
Mi título universitario dice que soy filóloga (para quien sienta curiosidad, de especialidad inglesa) y, además, me considero una apasionada de los libros, aunque tampoco hasta el extremo. De ahí la segunda etiqueta: bibliófila.
Y así quedó: Filóloga Bibliófila.

