Autora: Silvia Grijalba | Género: Narrativa, Chick-lit |
Editorial: Espasa
Páginas: 270 | Año: 2014
MI VALORACIÓN PERSONAL
Un relato de la decadencia de la clase social y de una forma de vida glamourosa
Tú me acostumbraste es uno de esos libros que te apatece leer cuando no quieres calentarte mucho la cabeza con trilogías imposibles, sagas interminables o historias complejas. Es una novela que te apetece cuando buscas algo corto, ameno y ágil. Sin más ni menos.
Nos encontramos con una literatura chick-lit, un subgénero enmarcado dentro de la novela romántica escrito y dirigido para mujeres jóvenes, especialmente solteras, entre los 20 y los 30 años, a tenor de la Wikipedia. En tres palabras: es una novela de amor, humor y glamour. Más a grosso modo es una novela que reflexiona sobre las relaciones personales y sociales. La sinopsis de la ficha es directa para saber más o menos por dónde van los tiros. En esta historia acompañamos a Marta, una mujer que se queda sin trabajo, su marido la abandona y para colmo de males está arruinada. Todo cambia cuando conoce a Alberto, un chico en apariencia perfecto que la hará vivir mil viajes, entre Madrid, Estambul, Marbella y Londres. Se entregará completamente a él, pero no tardará en meterse en una espiral de apariencias engañosas y secretos escondidos. Lo normal, ¿no?
La trama encaja, pues, con la temática chick-lit a la que antes hice mención. Hay que quedir que aunque es ágil al principio, va decayendo a medida que van pasando las páginas. Sólo al final parece que la cosa remonta un pelín. Y es que, a mi parecer, todo pasa muy rápido: de repente tu vida da un giro de 360 grados, conoces a un chico que ¡buf!, lo tiene todo, te enamoras y etecé, etecé, etecé. No quiero spoilear. Cuatro partes y 21 capítulos más un epílogo comprenden este libro.
Ella le trataba con esa suave displicencia con la que la aristocracia británica se dirige a sus seres más queridos.
La escritora escribe, eso sí, de manera ágil y sencilla. Narrativamente, creo que está falta de detalles ante la rapidez con la que ocurre todo. Los protagonistas, muy estereotipados, me han gustado, especialmente los amigos de Marta (Sandra, Luis, Pablo...), a diferencia de la propia Marta, con la que a duras penas sí congenié, y Alberto, que fácilmente lo encasillamos como el típico chulito de turno. El final estuvo bien, pero precipitado, evidente además ya que, como dije, todo pasa a la velocidad de la luz. No sé si este hecho es un fallo por parte de la autora, pero si se hubiese detenido en dar detalles en los acontecimientos, quizá habría salido una novela pesada, infumable. Mejor así.
No obstante, a pesar de lo flojita que es la novela a título personal, se puede sacar una moraleja, como en las fábulas de antaño: entiendes cómo una persona te hace ver cómo eres en realidad. No peor, sino diferente. Que no hay que aparentar lo que no se es ni fingir ser otro u otra. No hay que sentirse culpable ni justificarse. Lo malo que te pase es como un pesado que se te acerca a una fiesta; lo mejor es ser cortés un momento y luego ni recordar que te ha saludado.
Así que si de verdad te gusta la literatura para chicas, la chick-lit, aventúrate a leerla. Si no, no conseguirás engancharte. A mí muy pocas veces consigue atraparme esta clase de literatura, aunque la leo habitualmente no llego a ponerle muchos ratoncitos a las reseñas. De hecho, vi en la biblioteca otra novela (creo Contigo Aprendí) de Silvia Grijalba (Tú me acostumbraste fue también un préstamo) y decidí dejar el libro en el estante, aunque con ella ganara el Premio Fernando Lara. Pero es que no me fiaba...
EL MURO DE LAS CITAS
Así empieza Tú me acostumbraste...
...y así acaba:
INFO ADICIONAL
EN RESUMIDAS CUENTAS
Puntuación: 6/10 (Bien)
Bibliofiliómetro:
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