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Por diversos motivos, el blog ha quedado inactivo. Acumulo lecturas y reseñas muy atrasadas, no obstante espero retomar la actividad bloggera con ganas e ilusión, y quizá, nuevas ideas. ¡Nos vemos! xD

Reseña: 50 sombras de Grey

27/08/2015

Título original: Fifty Shades of Grey | Autora: Erika Leonard James | Género: Novela erótica
Editorial: DeBolsillo | Páginas: 541 | Año: 2014 | Trilogía 50 Sombras #1 

SINOPSIS:

Cuando la estudiante de literatura Anastasia Steele recibe el encargo de entrevistar al exitoso y joven empresario Christian Grey, queda impresionada al encontrarse ante un hombre atractivo, seductor y también muy intimidante. La inexperta e inocente Ana intenta olvidarle, pero pronto comprende cuánto le desea. Cuando la pareja por fin inicia una apasionada relación, Ana se sorprende por las peculiares prácticas eróticas de Grey, al tiempo que descubre los límites de sus propios y más oscuros deseos..

MI VALORACIÓN PERSONAL


Esta reseña es para mayores de 18. 
Lee detenidamente las citas expuestas. 
En caso de duda, consulta con un sexólogo. 
Mantener fuera del alcance, vista y oídos de los niños.

Con estas cuatro líneas me permito obviar un poco la seriedad cuando reseño y soltarme un poco el pelo, dejar aparcada las formas correctas y ser un poco picarona al escribir de lo que me ha parecido el tomo primero de la trilogía erótica de 50 Sombras. Me apetecía ser irónica/divertida y sacar fuera una lengua algo viperina. Aviso que seré un poco soez y desvelaré algunas citas, así que si tienes pensado leerte la novela (habrá a estas alturas quien aún ose hacerlo no lo haya hecho), estás avisad@. Hablaré de Christian Grey con conocimiento de causa. Y será larga la "charla".


Con este libro he sucumbido a la presión social, mediática y viral en Internet de sentarme a leerlo. No le hice mucho caso a la vocecita de mi cabeza que me decía que no lo hiciera como la saga Crepúsculo (Que sigo sin querer leer. ¡Qué le vamos a hacer, el mundo me ha hecho anti-vampírica!) porque al fin y al cabo es mala literatura. O eso dicen. Y me gustaría haberle hecho caso porque tenía más razón que un santo. Pero lo bueno de haberme leído 50 Sombras de Grey es que ahora puedo desquitarme reseñándola como me salga del moño y tener la santa bondad de incorporar una crítica más a mi blog. Y quedarme muy a gusto.

Para empezar quiero añadir una cosa más que evidente y que a estas alturas no es sorpresa para nadie: 50 Sombras de Grey no es una historia de amor. Es el sui generis del clásico cuento de hadas en el que una mujer encuentra a su adorado príncipe azul, aquí materializado en un atractivo y misterioso hombre de negocios que toca el piano, pilota aviones y no le va en absoluto lo romántico. De hecho, el romance brilla por su ausencia. ¿Y qué leñes es entonces 50 Sombras de Grey? Pues una historia cocinada a partir de un fanfic de Crepúsculo llamado Masters of the Universe (tela telita tela) sobre un sombrío y atractivo millonario americano con experiencia en el sexo sado que seduce y manipula a una inocente estudiante universitaria para hacer cantidad de cosas "incómodas" con ella a su antojo. El deseo sexual, el control, el poder, la sumisión, el narcisismo, el fetichismo y los orgasmos a mil por hora abundan en sus páginas entre paseos en helicóptero y regalos caros. Pero el romance y el amor que nada exige ni toma... se lo llevó una suave brisa.

Me he encaprichado de un hombre guapísimo, que está forrado y que tiene un cuarto rojo del dolor esperándome.

La primera novela de esta trilogía erótica pseudo-romántica es, para ser exactos, el libro del que cuchichea todo el mundo. Ha sido leído por todo quisqui (y por leerlo, se lee hasta en Guantánamo, prueba a Googlearlo). Lo han considerado "porno para mamás" –expresión con la que me descojono– y las mujeres lo tienen como un manual del sexo. Sin comentarios a esto, no entraré al trapo (¿De verdad las mujeres no tenían vida sexual a priori de Grey?), pero que es la novela que muchas han leído con las piernas cruzadas, sí, es verdad. El fenómeno que ha supuesto la obra de E.L. James (aburrida ama de casa inglesa con niños) es también sui generis. La buena señora, sorprendida del boom literario de su pastiche, ha tenido su buen par de ovarios para escribir algo simplón como 50 Sombras de Grey, publicarlo, darle una buena campaña de marketing... y forrarse. Pero no hay que quitarle su mérito: ha introducido una dinámica sofisticada en torno al tema BDSM y lo ha hecho accesible a personas a las que normalmente les aterraría. Pero no tiene nada de sobresaliente leer/escribir literatura tan "simplona". Es más, hasta yo podría imitarla. Heme aquí:

Anastasia, come–. Oh, no, otra vez la comida ¡Qué obsesión por Dios! Christian, ¿es que no ves que no me entra nada? Que lo único que quiero es que me lleves a la cama y me beses de arriba a abajo. Mi diosa interior me hace pucheros frente al plato de pasta que tengo delante. [...] Me miro mis manos enlazadas y veo que se pasa sus perfectos dedos por su alborotado pelo. Lleva puestos esos pantalones de pijama que tan bien le sientan y va descalzo y sin camiseta. ¡Es un dios griego y es mío, todo mío! ¿Podré ser yo toda suya como él quiere tenerme? La voz de mi conciencia presiente que hoy va a ser mi día. [...] –Oh, nena, eres preciosa. –Christian, por favor... ¡Ah! gimo. Hazme lo que ya sabes. De pronto saca del bolsillo el paquetito plateado, lo rasga con los dientes y... –Oh, Ana...– Mi diosa interior ya no me hace pucheros. Ahora baila como unas castañuelas.


Y así todo el condenado libro. No ha sido tan difícil. El mundo fanfic está repleto de "escritos a lo Jamesian".

La historia, narrada en primera persona por Anastasia, es un poco de vergüenza ajena de lo predecible que es. Hubo momentos que me dieron ganas de cerrar el libro y decir, "ale, ahí te quedas querido Christian, majete", pero sin darme cuenta llegué al clímax, perdón, al final (ejem). Los personajes, muy planos y sin mucho jugo, apenas tienen matices y no generan conflictos. Hay pocos también hay que decirlo; Anastasia y Christian sobresalen como protagonistas (ellos solitos se zampan todo el libro entre polvete aquí y allá, no paran de darle al temita), y los secundarios poco se lucen ya que 50 Sombras de Grey se centra en la relación-sumisión de Christian y Ana a través de los jueguecitos del primero, sus "chismes" del control, los emails que se escriben –realmente juguetones con lenguas viperinas– y la dichosa y cansina femme fatal en forma de provocativa diosa interior de ella (recurso ridículo donde los haya, exasperante y pesado). Y sexo, mucho sexo, aquí distorsionado, perverso y obsesivo y llevado a los albores del folleteo duro porque Christian no hace el amor. Y ya no hablemos de lo "picante" que resulta la lectura por momentos cuando lees cosas como "Es como un polo con sabor a Christian Grey" describiendo una felación. Más que para mojar la ropa interior de excitación es para reírse o llorar, que cada una diga lo que le ha provocado. A mí la risa más tonta y floja. ¿Qué mente adulta puede describir semejante práctica de sexo oral de esta forma y quedarse tan pancha? 

¿Por qué no te gusta que te toquen?– susurro, contemplando desde abajo sus ojos grises. –Porque estoy muy jodido, Anastasia. Tengo muchas más sombras que luces. Cincuenta sombras más.

Claro que tanta verborrea verbal y una dósis de atrevimiento han conseguido que esta lectura tenga la irremediable calificación de +18 y que en USA, tanto como son allá con el tema sexual, haya sido pasto de la censura más puritana (a la escena del tampón puedo remitirme). Si la cantidad de escenas sexuales subidas de tono están pensadas para llenar de erotismo y excitación nuestras mentes (y cuerpos) debo decir que, o bien los estadounidenses son más puritanos de lo que creía, o vivo entre pervertidos, o soy una pervertida directamente porque para mí han sido de lo más normales. El sexo no sería tan tabú si se leyera y viera explícitamente. Entre tanto "Oh, nena" y "Christian, por favor" cuando Ana alcanza el clímax, me ha hecho pensar que las fornicaciones han sido poco o nada originales verbalmente hablando (los diálogos, no lo otro), y no digamos pasionales sin tener en cuenta los preliminares de toda la vida. Bueno, y que Ana se excita con un simple soplido. Más bien es que Christian es el rey entre las sábanas. El "aquí te pillo aquí te mato" le mola bastante como a un tonto un lápiz. Le pone que nos mordamos el labio y le desquicia que pongamos los ojos en blanco –todo un misterio como sus cincuenta sombras y suya es la perla de "Ven, vamos a la cama. Te debo un orgasmo". Toma ya. 

Anastasia, por contra, tampoco se queda corta. Si para Christian el sexo vainilla es lo convencional, para Ana es "un polvo de exquisita tarta de chocolate fundido con una guinda encima". Leía eso y me daba la gula, hambre de comida, entiéndase. En fin, que palabras así puede que a otras le hayan hecho nublarse la razón o derretirse por dentro, pero a mí me entraba la risa. 

¿Y qué más puedo decir? No mucho, podría seguir escribiendo irónicamente de los "gustos peculiares" de Christian Grey, de sus tormentos, su oscuro pasado, su inclinación por el control, su tendencia a tener la mano muy larga, su obsesión porque no le toquen ni un pelo y su Cuarto Rojo del dolor que asustaría a cualquiera, empezando por el mismísimo Freud. No le vendría nada mal al maestro del dolor hacerle una visita al psicoanalista en vez de probar una sesión de sexo vainilla, todo sea dicho. Y hasta podría criticar duramente el prototipo masculino que nos pretenden vender con este libro, el machismo que subyace la novela, la utilización de la mujer como objeto de un hombre (¿Dónde está eso ante una relación consensuada y contractual? Vengaa yaaa...) o la visión pornográfica que dicen que pulula por las páginas (jaja). Pero voy a dejarlo ahí.  

50 Sombras de Grey tiene el honor de ser un acicate, atrevido y morboso y sumamente adictivo, para un público a nivel planetario, el cual ha podido acalorarse, reirse, escandalizarse y/o excitarse mentalmente dejando mucho a la imaginación (calenturienta o no), ayudando a despertar nuestros sentidos y estímulos más recónditos. Con ella nos hemos topado de bruces con una historia que nos ha hecho descubrir un mundo algo oscuro que va transformándose. Y dejo en el aire la eterna pregunta: ¿Qué hubiera pasado si Christian no fuera un poderoso y rabiosamente guapo magnate?

#50SombrasDeGrey tiene el honor de ser un acicate, atrevido y morboso y sumamente adictivo.



Debo agradecer a E.L. James el hacerme hecho pasar un rato divertido más que excitante leyendo este libro. Por ello, porque me tuvo con las naricillas pegadas, me enganchó, me dejó con ganas de más y me hizo imaginar mucho, no puedo darle un ratoncito de rating, así que más vale que se conforme con dos y, adios gracias. Manda h**** que me haya sentido más inspirada con esta reseña que con cualquier otra, pero es que el libro es tan parodiable... No en vano la he escrito en el mismo tiempo que tarda Christian en excitar a Ana en donde pilla. Pim, pam pum, fuera, en 15 minutos iba servida. El efecto Christian Grey (no te confundas, no me pirro por sus huesos). xD

#50SombrasDeGrey, ese libro que empecé leyendo con desidia... y me lo acabé en un santiamén.



Así que, si te reíste por momentos con algunos pasajes de 50 Sombras de Grey espero que también te hayas divertido un poquito leyéndome. Opina y comenta lo que quieras. El post está abierto a todo tipo de ocurrencias y disparates sin ningún tipo de censura. Ahora que cada una opte por quedarse sentada y esperar o no el castigo de Cincuenta Sombras. Y recuerda: hay novelas eróticas infinitamente mejores que esta. Podrá ser cualquier cosa (para mí el libro que leí con desidia y acabó enganchándome sin darme cuenta), pero ahora es "la novela de la que todo el mundo habla". Ni la recomiendo ni dejo de recomendarla. No me comprometo complacerte con esta reseña. xD

A lo que sí me comprometo es a ser más light y menos pícara (si es que lo he sido) al reseñar la siguiente, 50 Sombras Más Oscuras


7 cosas que ya no verás igual cuando leas 50 Sombras de Grey


  1. Jamás volverás a morderte el labio.
  2. Será la primera vez que te leas enterito un contrato.
  3. Te quedarás plof cuando te enteres que Christian escucha a Britney Spears.
  4. Tampoco pondrás los ojos en blanco ante nadie.
  5. Si eres hombre te preguntarás si las mujeres tenemos diosa interior. Ya te digo que no.
  6. A cada corbata gris que veas se te disparará la líbido.
  7. Te reirás cuando te salga decir sin querer Anatomía de Grey pensando en Christian Grey.

xD

Música para acompañar esta reseña

 (No es habitual musicalizar mis reseñas, pero en esta iba cantada. Quizá hasta le tome gusto)
 

TRILOGÍA 50 SOMBRAS




1. 50 Sombras de Grey
 2. 50 Sombras Más Oscuras
3. 50 Sombras Liberadas




EL MURO DE LAS CITAS


Así empieza 50 Sombras de Grey...

Me miro en el espejo y frunzo el ceño, frustrada. Qué asco de pelo.

..y así acaba:

Me acurruco, abrazándome con desesperación al globo casi desinflado y al pañuelo de Taylor, y me abandono al sufrimiento.

INFO ADICIONAL


(Lo escribí a tenor de la película, la opinión puede diferir con esta reseña)


EN RESUMIDAS CUENTAS


Puntuación: 6/10 (Bien)

Rating Bibliófilo:


2 bibliofilias:

Patricia escribió: [Responder]

¡Lo que me he reído al leer tu reseña! La verdad, debo de ser una de las pocas personas (al menos mujeres) sobre la faz de la tierra que no ha leído este libro. Sin embargo, tengo que reconocer que tu reseña, lejos de confirmar que mi decisión de no leerlo es la correcta, me ha creado curiosidad. Así que si cambio de opinión y termino sucumbiendo a los encantos de Grey, será únicamente gracias a ti (o por tu culpa, como prefieras) ;). ¡Un abrazo!

ѕιℓνια fιℓóℓogα ➳ escribió: [Responder]

Jaja... Así que he sido tan convincente como Grey... xD

Esa era la intención, hacer una reseña divertida porque, aunque no lo creas, la novela me hizo gracia por momentos, por las situaciones y los diálogos absurdos.

Yo también renegaba de Grey, pero quise ver si era tan mala como decían muchos, y acabó enganchándome; sin darme cuenta me lo leí enterito. ¡Espera a ver las siguientes partes! Sus reseñas las tengo "aparcadas", a la espera, pero igualmente pretendo que me salgan así de ácidas o irónicas. A ver si me inspiro cuando toque.

Un beso Patricia.


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